Pueblos Originarios

Esta semana  nuestro colegio se inició con un acto en conmemoración de los   pueblos originarios, donde los alumnos de 8° año básico bailaron una danza Rapa Nui, también se entonó el himno nacional en mapudungun  y se representaron los diferentes  pueblos originarios de nuestro país, se terminó la semana con una muestra realizada por todos los cursos del establecimiento, donde se degusto comida típica de los pueblos originario, sus banderas, su medicina, la alfarería de los pueblos, maquetas de sus viviendas, herramientas  y los diversos instrumentos que usaban, diseñados por los alumnos del colegio.

 

 

Desde tiempos inmemoriales los pueblos originarios han identificado los equinoccios y solsticios, y examinado el comportamiento de su entorno natural. De acuerdo con esas observaciones, trazaron calendarios anuales que les permitieron llevar una convivencia armónica con la naturaleza, que contempla por ejemplo, la celebración de ceremonias espirituales de agradecimiento correspondiente a procesos de productividad establecidas por los movimientos del sol y la luna.

Una de estas celebraciones, en el Hemisferio Sur, es el solsticio de invierno, tiempo en que la tierra comienza su proceso de renovación de fuerzas, iniciando con ello un nuevo ciclo de la vida y la naturaleza. Es el momento en que se produce la fusión entre la materia (tierra) y la energía (cosmos), trayendo consigo la regeneración de la vida y el tiempo, y con ello, la renovación del ser humano. De allí la relevancia para las culturas ancestrales este momento.

En Chile, los pueblos originarios realizan ceremonias rituales para esta fecha, las que además de cumplir una función ceremonial y religiosa en sus comunidades, constituyen una oportunidad para compartir sus tradiciones con el resto de la sociedad.

Las ceremonias rituales más conocidas son:

Machaq Mara, Aymara, conocida históricamente como el Marat’aqa o separación del año. Esta fiesta es un momento para corresponder con ofrendas a la generosidad de la Pachamama. Se hace un pago u ofrenda que es el restablecimiento de la armonía.

Inti Raymi, Quechua, es una fiesta de agradecimiento a la naturaleza y al astro solar que las culturas andinas heredaron de los Incas. A mediados del siglo XX y después que la conquista española suprimiera el rito, la Fiesta del Sol volvió al Cusco, su antiguo centro ceremonial.

Wiñol Txipantu, Mapuche, también evoca el regreso de la salida del Sol. La ceremonia comienza, en algunos casos, antes que el Sol se oculte en el horizonte. Habitualmente, se realiza durante el alba del día del solsticio de invierno (este año es el 21 de junio) y se celebra el amanecer del “nuevo Sol que regresa” por el oeste. El ritual, que invoca a los antepasados, es dirigido por un/a Machi o por el Longko del lugar.

Colla o Kolla, del pueblo del mismo nombre, que celebra esta ceremonia en la actualidad en el centro ceremonial El Bolo, ubicado a una hora de Copiapó hacia Inca de Oro. Comienza después de las siete de la tarde. Luego se enciende una fogata y se preparan comidas tales como locro y asado de cabrito esperando el “renacimiento” del sol.

Aringa Ora o Koro, Rapa Nui, en ella se festeja el ciclo anual de la vida, relacionado con la fertilidad y productividad. El ritual se realiza para simbolizar una nueva temporada de siembra de los recursos naturales, tanto terrestres como marinos

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